Nyan

Nyan

Lee su historia en "Relatos"

Buscador

© Derechos de copia

Los derechos de reproducción de los artículos pertenecen a Migato y a sus autores, excepto en el caso de los artículos extraídos de otros sitios, cuya fuente se indica.

Si quieres publicar alguno de estos textos, indica el autor y la fuente y, por favor, comunícanos tu deseo de reproducirlo a la dirección que hay al pie. Tu web no va a ser menos valorada por ello, al contrario.


Inicio » Artículos generales » Henry Spira, los gatos y los derechos de los animales

Henry Spira, los gatos y los derechos de los animales

Henry Spira (1927-1998) dedicó gran parte de su vida a luchar por los derechos de los animales. La convivencia con los gatos fue un factor importante en su sensibilización, y a ellos dirigió su primera campaña.

La movilización social para la defensa de los animales es un fenómeno que emerge con fuerza en los últimos 30 años, aunque ya había comenzado a aparecer desde principios del siglo XIX en Gran Bretaña y Estados Unidos, donde se organizaron las primeras asociaciones dedicadas a denunciar la crueldad con los animales. La oposición a la experimentación animal o el “antiviviseccionismo” fue, desde sus orígenes, uno de los principales caballos de batalla de los movimientos de defensa animal. En contra de la vivisección se manifestaron intelectuales de todos los tiempos, y la primera legislación para su control tiene lugar en Gran Bretaña en 1876, cuando el Parlamento aprueba una ley que requiere permisos especiales para experimentar con animales y prohíbe algunas prácticas especialmente crueles. Durante la primera mitad del siglo XX, sin embargo, la oposición a la vivisección perdió mucha fuerza en Estados Unidos, acallada por el optimismo y la confianza ciega en el progreso de la ciencia característicos tanto de la “era progresiva” como del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial.

En los años 60 y 70, y junto al florecimiento de otros movimientos sociales de protesta, resurge el movimiento animalista y comienza a organizarse la defensa de los “derechos de los animales”, recogiendo diferentes frentes de lucha y una amplia variedad de estrategias a menudo en conflicto. Es también significativa la aparición, alrededor de los años 70, de los textos fundacionales del movimiento de la liberación animal que proporcionarían base teórica al activismo animalista: Liberación animal de Peter Singer (1975) y The Case for Animal Rights de Tom Regan (1983).

Henry Spira, unos de los protagonistas del activismo animalista de los años 70, había nacido en 1927 en Antwerp (Bélgica) y emigró con su familia a Estados Unidos en los años 40. Sindicalista y militante a favor de los derechos civiles, dejó su trabajo como maestro a los 45 años para dedicarse por entero a la causa de los animales. Según la narración del propio Spira, su lectura de Liberación Animal coincidió con la estancia temporal en su casa del gato de un amigo. Esta convergencia de teoría y práctica, o razón y sentimientos, hizo que se comenzara a preguntar cómo es posible que “acariciemos a algunos animales mientras clavamos nuestro cuchillo en otros”. Spira creó Animal Rights International y desde su pequeño apartamento neoyorquino y en compañía de los sucesivos gatos con los que convivió desde entonces, ideó y llevó a cabo campañas pioneras en contra del sufrimiento animal. La primera de ellas fue la orquestada en 1976 en contra de los experimentos que realizaba el American Museum of Natural History de Nueva York sobre el efecto de los daños cerebrales y otras mutilaciones (experimentalmente inducidas) sobre la sexualidad en los gatos.

Spira consideraba que los grupos antiviviseccionistas no habían hecho hasta el momento más que difundir las horrendas historias que ocurrían tras los muros impolutos de los laboratorios, generando ira pero sin proporcionar vías para el cambio. A esto fue a lo que él dedicó su empeño. Pensó que lo ideal era identificar un objetivo claro, delimitado y alcanzable. En su caso, los experimentos realizados en el American Museum of Natural History cumplían estos requisitos, además de suceder en un lugar céntrico de Nueva York donde era relativamente sencillo organizar concentraciones y protestas. El tipo de experimentos llevados a cabo con los gatos, a los que se mutilaba para observar los efectos que estas intervenciones tenían sobre su conducta sexual, eran capaces de poner de acuerdo a la opinión pública ya que se trataba de procedimientos cuya crueldad no aparecía justificada por los beneficios alcanzables para el conocimiento o la salud humana. Spira organizó la campaña recogiendo toda la información disponible y movilizando un amplio número de ciudadanos. Antes de la era de internet y sus campañas en la red con e-mails de denuncia, Spira logró que el Museo recibiera más de 8.000 cartas e innumerables llamadas de teléfono. Publicó anuncios en los medios de comunicación, llevó la historia a las emisoras de radio, congregó manifestantes a las puertas del museo, repartió octavillas, y se hizo presión en el gobierno y las fundaciones y empresas privadas que financiaban las investigaciones. Consiguió que un congresista visitara las instalaciones y comprobara in situ la crueldad de los procedimientos, su alto coste económico y la inutilidad de sus resultados; y que Nicholas Wade publicara un artículo en Science criticando los experimentos. Finalmente, tras un año de campaña, los NIH (National Institutes of Health) retiraron su subvención y el Museo desmanteló el laboratorio. Spira consigue así el primer gran éxito de la lucha contra la vivisección transformando la oposición visceral y generalizada en acciones concretas sobre un objetivo bien definido.

Este es el comienzo de una exitosa serie de campañas en las que Spira, ahora arropado por otras organizaciones, consigue algunas victorias importantes. Otro de sus grandes logros fue conseguir que algunas industrias cosméticas paralizaran la realización de tests rutinarios, como el test de Draize o el LD50. El test Draize utiliza un número muy alto de conejos vertiendo sobre sus ojos productos químicos hasta dejarlos ciegos en un intento de probar su capacidad de irritación para los humanos. El test denominado LD50, por su parte, se utiliza para establecer los niveles de “seguridad” para la exposición humana a productos químicos, determinando la dosis letal para el 50% de los animales utilizados en el experimento. Se trata esta de una prueba que proporciona, según el criterio no solamente de los grupos animalistas sino también de un buen número de toxicólogos, información incompleta y a menudo de poca utilidad o engañosa, además de utilizarse para ella sistemáticamente muchos más animales de los necesarios.

Spira apuntó alto y se dirigió a Revlon, líder de la industria cosmética estadounidense. Su propuesta era que la compañía dedicara una pequeña cantidad de sus beneficios al desarrollo de alternativas a estos tests que no utilizaran animales. Consiguió también el apoyo de científicos que presentaron proyectos de investigación encaminados a la consecución de estas alternativas. Ante la indiferencia de los directivos de Revlon, Spira formó una coalición de 407 organizaciones dispuestas a apoyarle en esta lucha. Una vez más con un objetivo bien definido, Spira vuelve a lanzar en 1980 su estrategia a través de una campaña publicitaria en el New York Times: un anuncio a página entera en el que aparecía un conejo con los ojos cubiertos por una sustancia. La imagen estaba acompañada de un texto: “¿Cuántos conejos deja ciegos Revlon en nombre de la belleza?”, de la descripción del test de Draize y de una llamada al boicot de los productos de Revlon. La campaña se convirtió rápidamente en internacional, y unos meses después, preocupada por su imagen pública, Revlon se ofrecía a financiar la investigación en alternativas, seguida de Avon y Estée Lauder. Estas campañas tuvieron un papel fundamental a la hora de establecer comités para el trato ético de los animales en hospitales, laboratorios o universidades, y también en el desarrollo de investigación en métodos alternativos a la experimentación animal.

Henry Spira es así un ejemplo de una de las estrategias posibles para los activistas por la defensa de los animales. Trabajó y negoció de manera cercana con las empresas cosméticas y los laboratorios para buscar puntos de intersección entre los diferentes intereses y explorar alternativas conjuntamente. Incluso mantuvo conversaciones con MacDonalds para mejorar las condiciones de manejo y sacrificio de los animales utilizados para sus productos. Para algunos animalistas, no obstante, los métodos de Spira son demasiado conservadores y conformistas, ya que la mejor estrategia es la encaminada a terminar por completo con los experimentos sin aceptar mejoras paulatinas, recurriendo al boicot u otro tipo de acción directa.

Spira murió en 1998 víctima de un cáncer. Ese mismo año, su inspirador, Peter Singer, publicó su biografía: Ethics into Action (Ética en acción), un título muy adecuado para la historia de la lucha por llevar sus reflexiones teóricas a la práctica.

Contribución de Marta González

Sandra ha hecho este comentario en fecha 06/03/2009 17:01

Hola,
yo estoy escribiendo e-mails a las principales firmas de cosmética para que me especifiquen directamente si experimentan o no sobre animales.
L'Oreal no me ha contestado aunque en su web dice que ya no testan.
Revlon me ha escrito la siguiente carta por lo tanto salvo prueba en contrario demuestra que NO testa sobre animales:

Dear Mrs.:

Thank you for your recent comments from the Revlon website and for voicing your concern to us.

Revlon does not participate in animal testing and has not since June 1989. To determine product safety, Revlon relies on the judgment of pharmacological, toxicological, and medical experts, as well as non-animal alternative testing methods, and the past safety history of formulations and ingredients. (...)

Comenta el artículo

Por favor, NO HAGAS CONSULTAS. Esto no es un foro ni un mensajero y nadie te va a contestar. Si necesitas ayuda o consejo, dirígete a los foros de Migato o directamente a un VETERINARIO. Este formulario se destina exclusivamente a COMENTAR el artículo que ves arriba. DESCARTAREMOS cualquier otro tipo de intervención, así como los mensajes ofensivos y groseros.

* = campo requerido

:

:

: