9-12-16, 12:33 *
Bienvenido/a, Visitante. Por favor, inicia sesión o regístrate.


¿Has perdido el email de activación?
 
Páginas: [1] 2  Todos   Ves abajo
  Imprime  
Autor/a Asunto: Los persas y los riñones  (Leído 9563 veces)
0 usuarios y 1 visitante examinan esta línea
ausente ausente

Migateando desde
26-01-08, 11:40

Mensajes: leet



« en: 21-07-09, 12:35 »

Hola a todos.
Hace tiempo que leí que los gatos persas (o cruce como es el caso) tienen tendencia a tener riñones poliquísticos; se lo comenté al vete y me recomendó ecografía anual para prevenir males mayores, a los que tras la muerte de Nala, tengo pánico.
Pues ayer le tocó a Nata la primera de esas ecos y todo está perfecto, pero les ha llamado la atención el tamaño de los riñones, que les parecen más pequeños de lo normal.
Por eso, hemos pedido cita mañana en otra ciudad, para hacer una eco en la que puedan medirlos y decirme si con ese tamaño son 100% funcionales; además, haremos una analítica periódica también para ir vigilando que todo va bien.
No sé si se nos escapa algo que podamos hacer más o si existe algún tratamiento en caso de que los riñones no funcionen del todo bien....¿alguien me puede decir algo sobre el tema?
Me parece muy interesante para todos aquellos que tenemos un gato de esta raza
Un saludo
 
ausente ausente

Migateando desde
14-01-08, 19:47

Mensajes: 873



« Respuesta #1 en: 21-07-09, 12:58 »

Os dejo un enlace sobre la enfermedad poliquística en gatos:

http://www.fabcats.org/fvf/gemfe/articulos/Enfermedad%20poliquistica%20renal%20(PKD).html
 

ausente ausente

Migateando desde
26-01-08, 11:40

Mensajes: leet



« Respuesta #2 en: 21-07-09, 12:59 »

 dit amunt gracias
 
ausente ausente

Migateando desde
31-08-03, 23:00

Mensajes: 11.538


Anker ,Pott y Kea El diablo va de rojo


WWW
« Respuesta #3 en: 21-07-09, 15:46 »

Me parece un tema muy interesante , asin que lo voy a pichar  Evil Evil dit amunt
 

Tears in heaven.
ausente ausente

Migateando desde
26-01-08, 11:40

Mensajes: leet



« Respuesta #4 en: 21-07-09, 15:50 »

el artículo que ha dejado comadreja es muy interesante.
Definitivamente, lo único que podemos hacer es lo que pensamos: ecografías y analíticas periódicas para poder actuar si surge algún problema
 
ausente ausente

Migateando desde
26-01-08, 11:40

Mensajes: leet



« Respuesta #5 en: 22-07-09, 17:23 »

bueno, pues una segunda opinión siempre es buena y nos ha dicho que lo mejor es controlar los riñones con ecos periódicas
Ahora, más abajo abro un post para contaros lo del tamaño de los riñones, que no tiene realción con los quistes  dit amunt
 
Tesabrick
Visitante
« Respuesta #6 en: 16-05-12, 22:26 »

Por lo visto, se trata de una enfermedad hereditaria.
Si los padres están libres de PKD, los hijos lo están.
 
Tesabrick
Visitante
« Respuesta #7 en: 16-05-12, 22:33 »

Por lo visto, se trata de una enfermedad hereditaria.
Si los padres están libres de PKD, los hijos lo están.

Un artículo que he encontrado por ahí:

La enfermedad renal poliquística, conocida como PKD por las siglas de la denominación inglesa Polycystic Kidney Disease, es una enfermedad hereditaria que afecta fundamentalmente a los riñones y que se ha detectado en los gatos de razas Persa y Exótico (Persa de pelo corto) y, esporádicamente, en otras razas con un alto contenido de sangre persa. Consiste en la aparición de pequeños quistes en la corteza renal, que aumentan de tamaño con la edad a medida que se rellenan de orina, y que provocan la aparición de insuficiencia renal irreversible. Según el doctor Biller, los quistes están presentes desde el nacimiento pero van aumentando progresivamente de tamaño a medida que crece el gato y siempre aparecen en ambos riñones.
Se trata de una enfermedad transmitida genéticamente, irreversible, de desarrollo lento y gradual y que, en el momento actual, constituye uno de los problemas más graves con el que se enfrenta el criador de gatos de estas razas debido a tres factores: Su herencia, su prevalencia en la población felina y sus consecuencias en la salud individual a medio y a largo plazo. Vamos a intentar analizar cada uno de estos tres factores por separado.
 
1.- HERENCIA: Las primeras referencias de la presencia de esta enfermedad en el gato son de hace 30 años pero los estudios específicos no se empezaron a desarrollar hasta 1990. En este año, se examinó en el Hospital Estatal de Ohio una gata hembra de raza persa con síntomas de insuficiencia renal. Los cachorros procedentes de esta gata fueron el origen de una colonia felina utilizada para avanzar en el estudio de esta enfermedad y gracias a la cual se sabe que es hereditaria y codificada por un gen autosómico dominante. Esto quiere decir que se transmite de padres a hijos a través de los cromosomas no sexuales (no es una enfermedad ligada al sexo) siguiendo unas normas sencillas e invariables
 

El hecho de que sea un gen dominante implica que si uno de los dos padres es portador del gen, al menos el 50% de la descendencia será portadora y, por tanto, susceptible de padecer la enfermedad.
Estas reglas hereditarias no descartan la aparición de una mutación y que, de dos padres negativos, aparezca un hijo positivo pero la probabilidad es baja.
Se ha descrito en los gatos una segunda forma de PKD similar a la enfermedad quística observada en humanos con herencia autosómica recesiva, sin embargo esta forma de la enfermedad es casi siempre fatal tanto en los niños como en los gatitos. Existen referencias en veterinaria que hablan de esta posibilidad pero los gatitos mueren alrededor de las 6 semanas de edad.
2.- PREVALENCIA: En el momento actual no existen publicadas estadísticas que informen de la situación real de la enfermedad en España, sin embargo en los estudios realizados en la Facultad de Veterinaria de León hemos comprobado que alrededor del 36% de los animales examinados son positivos a la presencia de la enfermedad. Este porcentaje es muy similar al publicado en EEUU, Suecia y Noruega. En nuestra opinión todavía es necesario un estudio más extenso para que las estadísticas puedan extrapolarse a toda la población, sin embargo la tendencia observada indica que el porcentaje real será superior al 30% lo cual, teniendo en cuenta las consecuencias de la enfermedad, es suficientemente grave como para trabajar en la línea de erradicar la enfermedad mediante un estricto control de aquellos animales que se van a utilizar en la reproducción.
 
3.- CONSECUENCIAS: Clínicamente se manifiesta con disfunciones renales alrededor de los 7 años de edad aunque hay animales que desarrollan la insuficiencia renal con 4 ó 5 años y otros que no llegan a tener manifestaciones clínicas nunca y fallecen por otras causas relacionadas con la edad.
Al ser una enfermedad hereditaria, los quistes están presentes desde el nacimiento del gato aunque su tamaño es, al principio, de menos de 1 milímetro. A medida que el animal se desarrolla y va cumpliendo años, los quistes empiezan a crecer hasta alcanzar varios centímetros. Los problemas aparecen cuando la parte sana del riñón no es suficiente como para que este órgano realice sus funciones, en ese momento aparece la insuficiencia renal.

Algunos síntomas clínicos, habituales de la insuficiencia renal, pueden ser depresión generalizada, falta de apetito, polidipsia, poliuria, pérdida de peso, a la palpación los riñones estarán alargados e irregulares y, en casos graves, el paciente presentará deshidratación, mucosas pálidas y adelgazamiento extremo.
Como los síntomas pueden manifestarse de forma tardía, existe la posibilidad de que el animal muera por cualquier otra causa y no por un fallo renal; sin embargo, el fallo renal es seguro cuando los quistes empiezan a desarrollarse.
La tasa de crecimiento de los quistes renales es variable, incluso entre los riñones de un mismo gato, entre padres afectados y su progenie, entre hermanos y líneas genéticas.
Las opciones de tratamiento están muy limitadas y de muy mal pronóstico, se debe tratar como un riñón terminal y esto incluye rehidratación y estabilización del paciente, restricción en la dieta de proteínas para evitar la alta producción de metabolitos nitrogenados, disminuir los niveles de urea en el organismo, restricción de fósforo en la alimentación, y suplementación dietética en cuanto sea posible con vitaminas, taurina, potasio, sodio, bicarbonato. Es recomendable proveer al paciente de agua fresca ad libitum. Se debe evitar en lo posible el estrés a estos gatos. El transplante renal es una opción si se dispone de donante y de la infraestructura necesaria para hacerlo aunque, por regla general, no está a nuestro alcance para gatos con insuficiencia renal crónica por enfermedad renal poliquística.
 
CÓMO SE DIAGNOSTICA LA ENFERMEDAD RENAL POLIQUÍSTICA
 
Actualmente, la ecografía es el único método fiable y precoz para detectar la enfermedad renal poliquística ya que el test de ADN todavía no está disponible.
Este método de diagnóstico por imagen permite identificarla en la etapa inicial de su desarrollo. En general, los veterinarios expertos son capaces de detectar la presencia de pequeños quistes en gatitos a partir de los ocho meses de edad, aunque nosotros preferimos examinar los gatos con 12 meses para tener mayor seguridad, sobre todo en el caso de los negativos; según Biller (uno de los mayores expertos mundiales en esta enfermedad), el diagnóstico mediante ecografía de un animal de 10 meses de edad tiene un índice de fiabilidad del 98%.  El examen ecográfico es rápido, seguro y, por regla general, no exige ningún tipo de sedación o anestesia.

¿Cómo puede un criador eliminar la enfermedad renal poliquística de su criadero?
 
Debido a su naturaleza genética es relativamente fácil detectarlo y eliminarlo de los ejemplares de cría. La primera medida que tiene que tomar cualquier criador que quiera eliminar esta enfermedad es testar todos sus reproductores mediante ecografía. A continuación, el medio más rápido de eliminar el problema es castrar y esterilizar todos los gatos afectados, utilizando para la cría únicamente los sujetos negativos. Un gato negativo está genéticamente libre de la enfermedad renal poliquística con lo cual nunca la transmitirá.
Si un gato positivo es excepcionalmente interesante desde el punto de vista reproductivo, puede intentar obtener cachorros negativos. Para ello será necesario que uno de los progenitores sea negativo y que el positivo sea heterozigoto para este gen. En este caso, tras realizar el cruce el criador debería esperar a que toda la camada cumpliera los doce meses, testarla y eliminar de la reproducción todos los positivos, con lo que en una generación ha mantenido los caracteres morfológicos interesantes y ha eliminado la enfermedad.
Otra medida importante que los criadores tienen que tener en cuenta es que, cuando se importan gatos de otros países o regiones estos animales deberían venir acompañados de un informe que demuestre que han sido testados mediante ecografía y son negativos a la presencia de la enfermedad renal poliquística y, si el animal importado es menor de diez meses, debería traer un informe de cada uno de sus padres.
 
Qué debe saber el dueño:
 
Un animal positivo es un gato que puede desarrollar con el paso de los años una insuficiencia renal crónica por lo que a partir de una cierta edad deberá someterse a controles veterinarios periódicos que nos informen de su estado y de sus necesidades dietéticas. Es decir, un gato positivo no es un gato enfermo, sino un animal que puede desarrollar una insuficiencia renal. Si se toman las debidas precauciones, sobre todo en cuanto a su alimentación, una mascota positiva puede vivir muchos años con una buena calidad de vida.
 
BIBLIOGRAFÍA:
 
1.      Biller DS, Chew DJ, DiBartola SP. “Polycystic kidney disease in a family of Persian cats.” J Am Vet Med Assoc 1990 Apr 15;196(Cool:1288-90.
2.      Choyke PL. “Inherited cystic diseases of the kidney.” Radiol Clin North Am 1996 Sep;34(5):925-46.
3.      Crowell, W. A.; Hubbell, J. J. and Riley, J. C. “Polycystic renal disease in related cats” J. Am. Vet. Assoc. 175: 286-288, 1979.
4.      Eaton KA, Biller DS, DiBartola SP, Radin MJ, Wellman ML. “Autosomal dominant polycystic kidney disease in Persian and Persian-cross cats.” Vet Pathol 1997 Mar; 34(2):117-26.
5.      Levine E. “Acquired cystic kidney disease.” Radiol Clin North Am 1996 Sep; 34(5):947-64.
6.      Nyland and Mattoon. “Small Animal Diagnostic Ultrasound.” Second Edition. Edit. Saunders. Pag 167.
 
 
Tesabrick
Visitante
« Respuesta #8 en: 30-06-12, 13:46 »

Añado enlace:

http://www.aamefe.org/pkd.htm
 
Tesabrick
Visitante
« Respuesta #9 en: 30-06-12, 13:57 »

Y otro:
http://pawpeds.com/pawacademy/health/pkd/index_es.html
 
Páginas: [1] 2  Todos   Ves arriba
  Imprime  
 
Ves a: