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Autor/a Asunto: Etologia Felina  (Leído 1964 veces)
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ausente ausente

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20-09-09, 20:45

Mensajes: 20


Un Apasionado De Los Gatos


« en: 29-09-09, 23:14 »

Me gustaría conocer que es lo que más os preocupa, o atrae, del comportamiento de vuestro gato.
 

ausente ausente

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30-03-04, 11:30

Mensajes: 7.285


¡El descanso del guerrero y la mirada del jefe!


« Respuesta #1 en: 30-09-09, 12:30 »

Buenoooooo, qué tema más largo. Yo tengo mucha suerte y preocuparme, en general no me preocupa nada especial. No tienen problemas de comportamiento.
Cada uno tiene su carácter, son distintos.
Kimet no es un gato cariñoso, tira más a arisco. Él va a su aire, no acepta demasiados mimos excepto cuando él quiere. En verano es raro que se te acerque, pero en cuanto la temperatura baja un poco en seguida le tienes buscando el calor durmiendo sobre mi pecho. Se sube, me da un par de cabezazos mimosos y se coloca para dormir. En seguida te das cuenta de si quiere taparse con una mantita. Cuando lo haces se pone sentadito al lado, siempre tocando mi perna y duerme, hasta ronca el tío. Cuando tiene bastante, se va. Ahora,m ni se te ocurra cogerlo en brazos, te puede dejar marcada. Si le acaricias llega un punto en que empieza a mover la cola. Si sigues, te da un pequeño mordisquito de aviso y si sigues te clava el gran mordisco, las uñas y lo que haga falta antes de salir por patas a buscar un lugar donde no le molesten. Con las visitas es curioso. No suele esconderse. Pero es precavido. Se esconde cuando suena el timbre y va observando. Si el visitante es un humano sale a cotillear. Le huele y se desentiende. Sigue sus rutinas habituales.
No es especialmente miedoso. No le gustan los petardos, pero tampoco les tiene terror.
En casa somos dos humanos. Excepto en lo de dormir la siesta, él es claramente fan del humano. Todas las noches, cuando el humanos se acuesta, Kimet va detrás de él, le acompaña, se asegura de que todo está correcto y a veces se queda un rato jugando con él. Luego, vuelve a sus cosas.
Con Tino se lleva bien. En invierno duermen juntos. Le provoca para jugar. Cuando hay "carreras" siempre es Kimet el que corre y Tino el que persigue. Nunca es al revés.
Le encantan las latitas. Él sabe qué día toca lata. Los fines de semana. Al principo nos daba risa ver que él sabía que ya era fin de semana y que tocaba lata. Pero claro, como eso no puede ser, observamos. Y vimos que asocia que los sábados o domingos, los dos humanos salimos juntos, tardamos bastante en regresar y volvemos también juntos. Siempre que pasa eso, Kimet reclama su lata, sea fin de semana o no. Maúlla, se sienta a la puerta de la cocina y cada vez que pasa alguno por delante maúlla y maúlla. Hasta que no le ponemos la lata no se mueve de allí. Lo malo es que por ejemplo en vacaciones, las salidas de los dos juntos es algo casi diario y Kimet no discrimina. Lata solo le pongo una vez a la semana, pero él la reclama cada vez.
Cuando se la pongo, es el primero en comer. Tino se apunta a la fiesta y también pide, pero luego espera a que Kimet se coma lo que quiere antes de acercarse él. He probado de poner dos cuencos, pero igualmente Tino espera. Es en lo único en lo que parece darle preferencia. En todo lo demás Tino siempre manda.

Bueno, vaya rollo os he pegado. Sigo en otro momento con Tino.
 

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8-10-08, 05:46

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« Respuesta #2 en: 5-10-09, 05:12 »

Nunca tuve gatos. Hasta Misha (que es macho).

Hablando hace unos días con una amiga, que es propiedad de Boris, un gatito atigrado de pocos meses de edad, le comentaba que jamás imaginé sentir por una mascota lo que siento por Misha. Tuve solo perros a lo largo de mi vida, primero Luna y Bobby, después Astro (hijo de Luna), enseguida a Tootsie, que murió muy jovenzuela de alguna enfermedad y después a Canita, que murió de vieja hace un par de años, en casa de mi mamá, donde se quedó cuando me mudé. A todos los quise muchísimo, no recuerdo de qué murió Bobby, pero si quitamos a Tootsie, casi todos ellos se hicieron viejos con la familia, vivieron más de 10 años con nosotros cada uno.

Todo esto viene a cuento porque a mis 34 años jamás estuve lista para amar a un ser no humano tanto como amo a Misha. Es lo que me atrae de los gatos, de él en particular. Veo a mi amiga tan loquita por Boris que me hace sentir más normal, quiere decir que esta "locura gatuna" es común en otras personas, no solo soy yo.

Sus ronroneos, que en realidad él no es de muchos, rara vez lo hace, sus mimos, nuestros "besos" que hacemos tocando nuestra nariz repetidas veces (se me hacía antihigiénico enseñarle otra clase de beso cuando era pequeño y yo no sabía prácticamente nada de gatos), su independencia-dependencia, porque a pesar de vivir a su aire, haciendo sus propias cosas, cuando rompo la rutina y llego tarde a casa siempre hay reproches y hasta castigos por osar no llegar a mi hora.

No tengo bien claro qué es. Pero lo que más me atrae de Misha y de los gatos (aunque no he vivido con ningún otro) es la capacidad que tienen de demostrarnos que somos capaces de amar incondicionalmente a otro ser.
 
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2-12-07, 15:28

Mensajes: 3.275


« Respuesta #3 en: 9-10-09, 11:35 »

Hmmm, tema interesante este..
Pues yo comparto mi vida, aparte de con humano y una perra (Sara), con Pelusa y Neko
Pelusa esta punto de cumplir cinco añitos y cuando llegó a mi vida, yo no estaba segura de que fuera el momento de adoptar un gatito, porque hacia cuatro meses había tenido que eutanasiar a Chica, mi gata querida a la que una enfermedad había ido consumiendo poco a poco. Lo había pasado muy mal con Chica, y aún estaba muy triste por su muerte. Pero entonces me fui a vivir con mi novio, que nunca había tenido gato y que estaba deseando de tener uno. La excusa fue mi cumpleaños y ese dia fuimos a recoger a Pelusa a la casita donde vivia.
Pelusa es una gata muy lista y espabilada y tan curiosa, que incluso cuando va al veterinario, no se asusta y lo único que quiere es explorar ese sitio tan lleno de olores. A Pelusa le encanta tomar el sol, incluso en verano. Es muy friolera y siempre que puede en cuanto se va el cvalor se pone encima mia en cuanto me siento. Le encanta jugar y cuando esta en pleno apogeo es capaz de saltar a la pared  y después al suelo para seguir corriendo (así esta la tia de canija). Aunque no especialmente cariñosa, si viene alguien que le gusta, no duda en subirse encima de quien sea y echarse a dormir.
Me hace gracia la relación que tiene con Sara (la perra). La primera vez que la vió, se asustó muchisimo, imagino que también por el tamaño de Sara y me resultó curioso como un bichillo tan chico se ponia tan tenso y con el pelo tan de punta, y Sara mirándola con cara de buen rollo y queriendo acercarse a olerla. Poco a poco Pelusa se fue haciendo amiga de Sara y empezó a dormir con ella. Ahora cada vez que sara viene de la calle, Pelusa va corriendo a saludarla, y Sara se queda quieta, quieta para no pisarla ni molestarla. De vez en cuando Pelusa se acerca a Sara cuando eata tumbada y le empieza a lamer los ojos y la cara y Sra que es muy cocscona se deja y despues le pide mas.
De Neko hablo otro dia qu etambién me ha quedado esto muy largo.
 
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