8-12-16, 03:04 *
Bienvenido/a, Visitante. Por favor, inicia sesión o regístrate.


¿Has perdido el email de activación?
 
Páginas: [1] 2  Todos   Ves abajo
  Imprime  
Autor/a Asunto: Historias Milagrosas protagonizadas por nuestros michines  (Leído 3449 veces)
0 usuarios y 1 visitante examinan esta línea
ausente ausente

Migateando desde
17-04-09, 23:04

Mensajes: 26



« en: 11-11-09, 18:57 »

Viene a mi mente una pequeña anedocta sucedida con mi Otto cuando en frente de casa un auto le paso por encima y absolutamente nada le paso, ya yo vivia en una casa en frente de un parque separada por una pequeña via en donde muy rara vez pasaba un auto, justo ese dia vigilaba el pequeño paseo nocturno de mi Otto cuando un auto a toda velocidad sin ninguna precaucion paso por encima de el, lo peor fue que fui testigo del hecho y mi grito creo que desperto a todos los vecinos, Otto entro a casa corriendo, y yo detras de el para revisarle, para mi sorpresa solo tenia una pequeña fisura en el huesito de la cola que despues fue areglada con una ferula, hoy dia Otto no sale al parque, solo al tejado, a pesar de que la via fue cerrada porque por alli pasan muchos niños. Cuentenme historias milagrosas protagonizadas por sus michines, es divertido y gratificante recordar de lo que se han salvado estos diablillos. Smiley
 
ausente ausente

Migateando desde
30-03-04, 11:30

Mensajes: 7.285


¡El descanso del guerrero y la mirada del jefe!


« Respuesta #1 en: 12-11-09, 00:05 »

Tino era un mini-gato de tres meses. Llevaba apenas unos días en casa. Yo antes de irme a dormir siempre busco dónde están los gatos. Esa noche Kimet estaba encima de la tele. Pero Tino no aparecía. Le busqué por todas partes. Al ser tan pequeño se podía esconder en mil sitios y me estaba volviendo loca buscándole. Miré en todas partes donde se me ocurrió y nada. Entonces mi costillo me dijo: antes de meterme en la cama he bebido agua fresca de la nevera...
Pues sí, allí estaba, sentadito DENTRO de la nevera. Lamiendo las paredes. Me costó una barbaridad sacarle de allí. Por lo visto se encontraba la mar de a gusto. El muy borrico. Menos mal que soy una buscadora obsesiva de gatos.
 

ausente ausente

Migateando desde
17-02-09, 20:51

Mensajes: 49


mis bebes


« Respuesta #2 en: 13-12-09, 19:50 »

El susto de mi vida fuen un dia con mi gato Terry, (ya muerto).
Yo vivia en un segundo piso y Terry a pesar de ser castrado nunca perdio la costumbre de pelear con otros gatos, el era muy grande, pesaba 7 kilos y no era para nada obeso, creo que por eso peleaba porque sabia que era el gato mas grande del barrio.
La historia es que un domingo estaba en la casa y cuando oi algo raro que venia rodando por los techos, sali al balcon a ver y cuando veo a Terry agarrado con otro gato que venian rodando por el techo del vecino, llegaron al borde y calleron al piso aun agarrados de una altura de unos 3 metros, casi me da un infarto, baje las gradas como loca y cuando llegue abajo vi a Terry persiguiendo al otro gato.
Para no alargar la historia llego a la casa como media hora despues de haberse caido, lo meti en la transportadora y me lo lleve al veterinario segura de que tenia alguna lesion seria, despues de toda serie de examenes no tenia NADA, habia caido de 3 metros de espalda y no le paso nada.
Eso fue realmente increible, hasta para el veterinario.
 


ausente ausente

Migateando desde
2-12-07, 15:28

Mensajes: 3.275


« Respuesta #3 en: 14-12-09, 00:16 »

Mi Pelusa tambien se cayó de las alturas. Yo vivo en un segundo piso y un día me levanté y no encontraba a Pelusa, me volví loca buscándola y no la encontré. Cuando salí a buscarla me la encontre( curiosamente) dentro de mi bloque (en la cuarta planta), pero parecía que se había caido por que cojeaba, y de alguna manera había encontrado la puerta para volver a entrar (sospechams que fue la vecina del piso de al lado quien la tiró, porque se metía en su piso a través del balcón). La llevamos corriendo al veterinario y solo se habia hecho daño en un hombro, por lo demás, aparte del susto, estaba bien.
 
ausente ausente

Migateando desde
26-01-10, 15:51

Mensajes: 45


« Respuesta #4 en: 27-01-10, 12:18 »

Un día me lleve un susto tremedo, Pumuky (ya no está con nosotros) cuando era pequeño era un trasto al tí le encantaba meterse dentro de los armarios, una tarde que estaba estudiando oí unos gruñidos y pensé ya esta este liando alguna, como los gruñidos seguian fuí a ver que pasaba y me quedé de piedra, había estado jugando con la caña de pescar que tengo en el armario donde tengo todos los trastos y se le había clavado el anzuelo en la boca, dios que susto que me lleve.... Cry, lo lleve corriendo a la vete y le operaron de urgencias, me dijo que estaría sin comer un par de días por los puntos, pero el tío fue llegar a casa y casi no podía andar por la anestesia y pedía de comer como si llevara 3 meses sin comer nada, vamos que al cabo de dos horas de estar en casa estaba como si nada hubiera pasado... Cheesy
 
ausente ausente

Migateando desde
30-03-04, 11:30

Mensajes: 7.285


¡El descanso del guerrero y la mirada del jefe!


« Respuesta #5 en: 29-01-10, 13:17 »

Eso sí que es un señor susto, Marieta.
Por cierto, bienvenida.
 

ausente ausente

Migateando desde
8-01-10, 00:52

Mensajes: 19



WWW
« Respuesta #6 en: 29-01-10, 17:05 »

Yo tengo dos historias casi milagrosas.

La primera la protagonizó mi gatita Calzones, si, lo se, el nombre se las trae, pero es que fue la condición que me puso mi padre para tener gatos porque mi abuelo, que había fallecido hacía poco, habia tenido una perra con ese nombre muy parecida a los colores carey de mi gatita y le hacía ilusión. Calzones se escapó en una visita al veterinario porque un gracioso se dejo la puerta de la clínica abierta. Pusimos carteles por todas partes buscándola y hacíamos diariamente rastreos por la zona desesperados porque no aparecía. Al cabo de tres meses, fui a dar un paseo por una zona alejada, intentando relajarme, porque estaba muy apenada y el veterinario ya me había dicho que casi podía darla por muerta, cuando me pareció verla a lo lejos, mi novio me dijo que eran imaginaciones mias provocadas por las ganas que tenía de recuperarla y la desesperación, pero aun asi grite su nombre y en cuestión de minutos apareció Calzones a mi lado maullándome, me había reconocido y había venido a buscarme, la pobre estaba en los huesos, parecía un esqueleto andante, llena de heridas y de suciedad pero había conseguido encontrarla, no podía reprimir las lágrimas de la emoción y ella se me restregaba y me lamía tan contenta como yo. La lleve al veterinario para curarla y que se recuperara y el veterinario me dijo que era casi un milagro que aún estuviese viva porque se veía que practicamente no había comido casi nada en todo ese tiempo y estaba además muy deshidratada, pero Calzones se recuperó y volvió a estar llena de vitalidad.

La segunda historia la protagonizó mi gato Bandido. Bandido, Bandi para los conocidos, se escapó un día de correrías gatunas detrás de una gata en celo, como ya había hecho en alguna otra ocasión, pero esta vez tardaba mucho en regresar. Tras casi una semana sin saber de él, por fin vino a casa, pero el milagro fué que vino con vida, porque para mi asombro traía un lazo de acero incrustado en el cuello. Cuando el veterinario lo vió no se lo podía creer, según el también era casi un milagro que estuviera con vida con el corte tan profundo que tenía y en una zona tan delicada. Había perdido muchísima sangre y no se de donde saco las fuerzas para morder el cable, conseguir romperlo y regresar a casa. Se recuperó de sus heridas y se le quedó un cerco de pelo blanco alrededor del cuello que destacaba mucho teniendo en cuenta que era un gato totalmente negro.
 
ausente ausente

Migateando desde
26-01-10, 15:51

Mensajes: 45


« Respuesta #7 en: 1-02-10, 11:34 »

Gracias cereza por la bien benida Wink
 
ausente ausente

Migateando desde
12-08-03, 10:22

Mensajes: 2.617


Miti, mi bichito


WWW
« Respuesta #8 en: 4-02-10, 11:28 »

Yo no sé si calificar la historia de Yumi de milagrosa o de infartosa.

Teníamos en acogida tres petardillos negros, tamaño mini, aunque por lo que se movían bien parecían seis. Estaban aislados en el cuarto de baño, como muchos otros antes. Les ponemos una luz de bajo consumo para que no estén todo el día a oscuras y les visitamos a menudo. En una de las visitas salen escopetados nada más abrir la puerta y nosotros detrás hasta que conseguimos localizar dos conguitos, el tercero había desaparecido. Revolvimos toda la casa hasta que escuché un miiiiiiiii lejano, abrimos todos los armarios y cajones aunque no existiera posibilidad de que estuviera allí, nada. Nos quedamos callados llamando a Yumi y seguimos su miiii, salía del baño. Ya está, se ha metido en el hueco del bidé y ahora no sabe dar la vuelta. Meto la mano para sacarla y me encuentro que está con el culo hacia la abertura, como si se hubiera castigado a sí misma contra la pared interior del bidé. La hablo suave, la agarro del cuerpecito como buenamente puedo porque el espacio para maniobrar es muy escaso y tiro. La gata no se mueve ni un milímetro. Tanteo y palpo el hueco y el cuerpo de la gata, desde las ancas hasta su cabeza, un momento ¿dónde está su cabeza? La muy boba la había metido por un pequeño agujero que hay en la pared trasera. El bidé tiene dos paredes la interior, un hueco minúsculo entre ambas y la pared exterior que forma el pie que nosotros vemos, había metido la cabeza entre las dos paredes, como todos sabemos las cabezas son prontas para entrar, pero gracias a las orejas muy remisas a salir. No hubo forma de sacarla, además, gritaba mucho. A estas alturas el corazón ya se me había salido por la boca, menos mal que mi querido esposo tenía la mente más tranquila y se dedicó a desmontar el bidé. Con esto conseguimos que hubiera más espacio para maniobrar y que nuestra postura no fuera tan incómoda, pero lo que es liberar a la gata nada de nada. La rebozamos de aceite de oliva a ver si así se escurría un poco, cero. Intentamos empujar su cabeza hacia dentro para plegar las orejas, no había espacio entre las dos paredes, la cabeza estaba encajada y la gata no hacía más que chillar. Al final a grito pelado le pedí a mi marido que agarrara el martillo y rompiera el bidé que la gata ahí dentro no se quedaba. Con mucho cuidado, yo sujetando a Yumi por dentro y aguantando por un lado el bidé para que no se hiciera añicos y pudiéramos herir a la peque y mi marido aguantando por el otro y sacudiendo con mimo el martillo conseguimos partirlo y sacar a la petarda que parecía un gremlin pringoso. Tenía las orejas despellejadas de intentar salir. El borde del agujero tenía rebabas y mi marido acabó cortándose los dedos con él. Menos mal que no tiramos fuerte.
 

El ronroneo es el mejor sedante del mundo.
Album de Miti
ausente ausente

Migateando desde
30-03-04, 11:30

Mensajes: 7.285


¡El descanso del guerrero y la mirada del jefe!


« Respuesta #9 en: 5-02-10, 03:09 »

Realmente, de infarto. Qué mal lo pasaríais.  Undecided
 

Páginas: [1] 2  Todos   Ves arriba
  Imprime  
 
Ves a: