Nando ahora está en recuperándose totalmente tanto de la operación como del trancazo que traía y espera encontrar un buen hogar donde le quieran para siempre.
Es un gato buenísimo, el más dulce que he conocido, sólo quiere estar en brazos, aunque se ve que también le gusta jugar. Se ha adueñado de un juguete y lo transporta allí donde está
Es limpio y come el pienso sin problemas.
Os dejo unas fotos, ahora puede que sean un poco desagradables por los puntos, pero en cuanto le crezca el pelo se quedará en una simple cicatriz.
Y desde luego no le impide para nada hacer una vida totalmente normal. No parece siquiera que le duela, ya que se restriega también de ese lado contra mis piernas y se le ve feliz

