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Anécdotas gatunas: Azul y Boris

Elisa Cabello

Hace cerca de nueve años, con mi mamá trajimos una gata siamesa ya grande, de unos tres años de edad, que estaba en su último mes de gestación. Mi papá no la quería, la vivía echando, pero la gata (Azul) insistía con él. Hasta que, llegado cierto momento, ella, encaprichada con él, se fue hacia su cabeza mientras dormía y empezó a parir a los gatitos.

Azul y BorisResultado: mi papá con la cabeza toda sucia. Tuvimos que poner la canasta en el apoyaalmohadas porque cuando los llevamos a la cocina, mientras iba pariendo los otros, agarraba del cuello a los ya nacidos y se los llevaba.

Otra historia es que teníamos otro siamés que se llamaba Boris (me lo robaron, no tengo fotos de él) y Azul decidió tener otra camada con él. Cuando nacieron las crías y Azul se iba a descansar un rato sola, iba mi gato a cuidar de sus bebés.

16-01-2013