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Bimba

Sara

Sin ser una fanática de los animales, creo que necesito contar la historia de Bimba, que de hecho, lo sabéis muy bien, es la de muchas otras familias y sus mascotas. Es para Bimba, y para que yo deje de soñarla por las noches, porque luego, por la mañana, la echo aún más de menos.

Hace unos dos años y medio, apareció encima de un árbol de nuestro jardín un gatito (que se reveló una gatita, luego) que no podía bajar. Tenía pocos meses, y era de color miel (he oído que le dicen color rojo, pero a mi que no me digan: eso es colo miel; el cachorro además era ligeramente atigrado).

Mi padre la ayudó, y luego, ala, a seguir su vida, porque ya teníamos experiencia con otros gatos y sabemos que hay que dejarles libres de decidir. Claro, que no pudieron evitar darle algo de leche, y ya sabéis como son los animales... no se volvió a ir.

La primera vez que la vi estaba en la terraza. Estaba tan delgada que daba pena, y algo feúcha. No supimos que nombre darle, ni si nos la quedaríamos.

Al final se quedó, claro. Y se hizo una de la gatas más bonitas que he visto, y no lo digo porque fuera mía! Suponemos que era de raza persa, por algunas características se parecía a algunos gatos del bosque, pero lo más seguro es que fuera persa. Sin la nariz chata, por eso; ya os digo, preciosa. Y lo mejor, es que tenía un carácter tan dócil y bueno, que a veces parecía más un peluche que un animal de verdad. A mi madre le encantaba cogerle como a un bebé, y la gata encantada de la vida.

Una amiga italiana (nuestra familia lo es) vino de visita unos días, y sugirió el nombre de Bimba (diminutivo de niña en italiano). Era perfecto para ella.

La verdad es que era la mimada y la reina de la casa. Hasta mi padre, que no adora especialmente los animales, babeaba por ella, imaginaos qué índole tenia... Y por supuesto, era la favorita entre los gatos de la urbanización, que no paraban de darle la lata. nos los encontrábamos por todas partes. Pero curiosamente, ella parecía pasar de todos.

El verano pasado (2001) parió tres cachorritos idénticos a ella, y eso que ni nos habíamos dado cuenta que estaba embarazada! Dos ya estaban muertos cuando nos dimos cuenta. Bimba escogió la barbacoa del jardín para tenerlo. Al cabo de unos días, el tercero, tan hermoso como la madre, mientras esta comía a unos metros, se cayó, y a los pocos minutos se murió.

Bimba entró de verdad en depresión, no quiso comer durante días. El pelo se le cayó y casi parecía estar enfermo. Con las semanas se le pasó y se recuperó. Ya era la de siempre.

Unos poquísimos días antes de Navidad del 2001, se fue como cada mañana a dar un paseo después de desayunar. Y ya no la hemos vuelto a ver.

De esto hace un mes, y aún no nos explicamos que puede haber pasado. Creíamos que había vuelto a tener gatitos, y que pos instinto, recordando la ultima vez, se hubiese a ido a parir a otro lado y que luego volvería, como no, a por comida a los pocos días. Pero no.

Sabemos como son los gatos, y los hemos tenido callejero, pero Bimba era realmente una gata doméstica, y no creemos para nada que se haya ido. Además, nunca se alejaba más de un par de calles. Todos los vecinos la conocían.

Mis padres están convencidos que alguien la ha cogido y se la ha llevado a casa, de lo hermosa que era. Hacia meses que había una obra al lado de nuestra casa, y sospechaban de los trabajadores de allí. Pero en realidad, a saber qué ha pasado, o quien puede haber sido.

De verdad, hemos tenido muchas mascotas, y de todas Bimba ha sido nuestra "niñita". Supongo que no la volveremos a ver, y esta vez estamos muy dolido como para coger otro animal. Además, el hecho de vivir en una casa, y de no querer encerrar a ningún gato, porque son animales libres que necesitan moverse, comporta estos riesgos. Perderlos, de un modo u otro. Riesgo que no queremos volver a correr, porque la echamos mucho de menos. Sobre todo mi madre, que estaba todo el día con ella. Pero no lo dice, se lo guarda.

De haber sospechado que podía pasar, le hubiéramos puesto un collar, a pesar de que le hubiera hecha daño al cuello y al pelo, o un chip. Algo, no sé. Aun así, veo cada día anuncios de animales con chip de de todas formas se han extraviado.

¿Qué se puede hacer, pues? Encerrarlos, a pesar de que tengan un jardín ante sus narices? Supongo que simplemente convivir con la posibilidad de que pasen estas cosas, y mientras tanto disfrutar de ellos.

24-01-2002