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Con la mirada de un gato

Àlex. Girona

Hummmm, qué buen día hace, me despierto lentamente como de costumbre y voy hacia la cocina y ahí te encuentro preparando el desayuno. Snif... Es cierto lo que huelo… ¡¡¡ATÚN!!! Sí, es atún, sabes que me encanta, aunque últimamente no me das todo el que yo quisiera (pues dices que me sienta mal, pero está tan rico...). En fin, hoy debe de ser un día especial.

TinaMmmmm... Está riquísimo. Me encanta sentir tu mano sobre el lomo mientras como este delicioso atún, y es verdad, puede que luego me siente un poco mal en el estómago pero merece la pena. Hoy ciertamente es un buen día, veo como desayunas, mientras remoloneo y me estiro. Me quedo quieta, observándote atentamente como siempre. Hoy pareces distante, algo ausente... Como si este magnífico día no fuese contigo.

Veo como coges mi collar y la correa. ¡¡¡Estupendo, esto no puede ser mejor!!! Salimos de paseo... Hacía mucho que no salía a la calle, y es que ya no soy la jovencita que era antes, pero en fin, aprovechemos hoy. Coges también mi bolsita, pues para que no me canse andando me llevas en ella hasta el parque, y allí, con la correa y el collar, jugaremos un rato.

Me dejo poner el collar... Es muy bonito, tiene unos dibujitos y un gracioso cascabel, y pone mi nombre y tu teléfono, por si me perdiese..., aunque sabes que eso no sucederá, te quiero mucho y nunca me perdería por nada tu compañía.

TinaEn fin, me coges dulcemente, y me pones en mi bolsa. Con el estupendo día que hace lo vamos pasar muy bien en el parque, aunque te noto un poco descontento, pero cuando estemos en el parque te animaré con mis juegos. El camino se me hace entretenido. Desde el interior de la bolsa veo pasar a las personas. Algunas van solas; otras llevan, igual que tú, a sus mascotas de paseo, y lo que más me gusta es ver a los pájaros que se posan alguna vez sobre la acera y salen volando después.

Pero qué raro... cambiamos de camino. ¡Ooh! No vamos hacia el parque si no a ver al médico; que desilusión, y yo que esperaba ir a jugar contigo... Pero bueno, qué se le va hacer. Y es que ya soy una gatita muy mayor y mi amo me lleva al médico a veces para ver cómo estoy. El médico es también mi amigo, pues me ha curado muchas veces cuando he estado malita. En fin, tampoco es para tanto, ya iremos al parque más tarde o quizá otro día.

Llegamos al médico y pasamos cuando nos ve. Me llevas a la consulta de siempre y me pones sobre la mesa. Uffff, que fría está la mesa, como de costumbre, al poco rato ya no me parecerá tan fría... Tú estás ahí sentado mirando cómo el médico me examina, todo parece ir bien. El médico se pone a hablar contigo, imagino que sobre mí, te levantas y pones una cara un poco preocupada pero vienes hacia mí y me acaricias suavemente; no debe de ser nada importante. El médico se va pero vuelve al poco rato. Ah, solo es eso, una inyección. Y es que últimamente he estado muy malita, pero esta vacuna acabara por curarme... Tú no dejas de abrazarme y acariciarme mientras el médico me pone la vacuna. Ya está, dentro de poco estaré mucho mejor.

TinaPero, ¿qué ocurre? Noto algo húmedo en la cabeza, me giro y veo cómo una lágrima contenida corre por tus mejillas; pero si estás llorando... No tienes por qué, si dentro de poco me curaré... Cada vez me abrazas más fuerte, como si yo me quisiera ir y tú no quisieras que me fuese, y en ese momento lo entiendo TODO... Sé que del sueño que está por llegar no despertaré más, pero no me importa si ese sueño me llega en tus brazos. Me acurruco más hacia ti, y noto como tu respiración y tus latidos se aceleran... En cambio yo cada vez respiro más lentamente, mi corazoncito late cada vez más lentamente, entiendo que es la hora de marchar y lo que más me duele al igual que a ti es el amor que dejo atrás...

Este último sueño será el más dulce. Me acuerdo del día en que me recogiste cuando era muy pequeñita y estaba sola en la calle; desde entonces nunca nos hemos separado. En este mi último sueño jugaremos interminablemente con mis juguetes, celebraremos interminables Navidades, junto al árbol que tantas veces tiré al suelo sin querer y que tú con tanta paciencia volvías a recoger. Ante mí pasa el recuerdo de cada momento que hemos compartido. Mis ojitos se van cerrando poco a poco, este sueño se apodera cada vez más de mí... Tan solo espero que te acuerdes de mí y que si encuentras a otro gatito le cuides tanto como hiciste conmigo. No sabrá la suerte que tendrá...

TinaEl frío se hace cada vez más intenso, ya no me puedo mover y me cuesta respirar, pero el calor de tu abrazo lo hace más soportable. Sé que llega la hora de marchar, me voy, me voy con todo tu cariño... Siempre, donde quiera que esté, me acordaré de ti, quien me quiso y me cuidó siempre hasta el último momento.

Tu gatita Tina.

Hace ya una semana que Tina se fue dejando un enorme vacío en mí. Aún conservo en casa el capazo donde dormía, su comedero y sus juguetes, con la esperanza de que asome por una esquina del pasillo y se acurruque junto a mí para seguir cuidándola. Siempre tendrás tu rincón en mí, Tina.

30-09-2007