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El dulce Alán

Balbi López. Galicia

Desde que tengo recuerdos, en mi vida siempre hubo la presencia del gato. Siento una gran empatía hacia ellos, quizás debido a que me identifico mucho con el carácter que tienen, introvertido y al mismo tiempo independiente.

La primavera del pasado año nuestra gata Cuquita, que tenía 14 años, enfermó. Para no alargar su sufrimiento tuve que tomar una decisión muy difícil pero inevitable, y la llevé al veterinario para ayudarla a morir con dignidad. Lo pasamos francamente mal... La echábamos de menos, la casa no era la misma. Pasaron unos meses y el destino puso en nuestro camino un regalo muy valioso: Alán. Llegó en el motor del coche de un vecino, quien nos contó que llevaba tres días llorando. No lo pensamos dos veces y lo subimos a casa.

Alán estaba lleno de pulgas y tan sucio que creímos que era gris, sus deposiciones eran negras... Pero era el gato más dulce y agradecido de cuantos he tenido. Después de bañarlo comprobamos que era blanco y con el tiempo que era sordito; tal vez esto último es lo que le hace tan especialmente cariñoso y bueno. Todo el tiempo nos quiere y nos da lametones, parece un gato-perro de lo dócil que es. Mi hijo dice que ya no podría vivir sin él. Duerme en su cama y cuando llega a casa lo recibe siempre contento, buscando juegos. A la hora de pedir sus Reyes, incluso prescindió de un juego y compramos un precioso rascador para el Alán.

Desde que este primor de gato llegó a nuestras vidas, no hay un solo día que no nos alegre con sus posturas, travesuras, mimitos y charlas, porque aunque es sordo se comunica con nosotros de maravilla.

No entiendo a la gente que es mala y ruin con estos animales tan sumamente especiales. No hace muchos días en mi ciudad un malnacido envenenó a una colonia de gatos callejeros que alimentaban unos vecinos. Actitudes de este tipo me hacen sentir una profunda vergüenza del ser humano... Hay que ser muy bajo, acomplejado, traidor con todo lo que te rodea y un sinfín de cosas más, que no escribo por educación, para envenenar a unos pobres gatos.

Pienso que muchos "humanos" creen que la Tierra es exclusiva de ellos y les molestan todos los seres que no caminen sobre dos patas... Su manera de pensar es muy triste y limitada. Se pierden muchas cosas hermosas que enriquecen enormemente nuestras vidas, entre ellas nuestros queridos compañeros de viaje, los maravillosos animales que tanto nos enseñan a compartir, a querer y a divertirnos.

02-05-2010