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Gordi ya no está

Gordi

Siempre quise tener un gato y cuando me independicé fue lo primero que hice. Y Gordi llegó a casa el 22 de diciembre de 2001. Con él descubrí lo que era tener un gato. Él se adueñó de nuestra casa, él decidía cuando entraba o salía al jardín...

Yo siempre le decía que era el jefe. No sé si todos los gatos serán iguales, pero por lo menos Gordi era superinteligente. Sé que me comprendía, porque cuando estaba triste no se separaba de mi lado, y cuando él hacía una fechoría y le echaba la bronca enseguida protestaba como diciendo "yo no he sido" y se ponía panza arriba haciéndome la pelota.

Pero el 3 de octubre de 2004, casi llevaba tres años en casa, notamos que respiraba mal. Vimos que empeoraba y llamamos al veterinario y lo llevamos de urgencia. Le hicieron unas placas y vieron que tenía algo en la tráquea. Intentaron sacárselo pero no pudieron hacer nada por él, estaba demasiado profundo. Era un caracol.

Gordi murió, y no puedo olvidar su agonía tratando de respirar. Y yo le decía, aguanta que falta poco, aguanta, lucha un poco más que enseguida te alivian. Pero no se pudo hacer nada por él. Y cuando ya me temía lo peor, le acariciaba, y le decía que le queríamos mucho. No puedo recordar ese momento sin que se me salten las lágrimas.

Era un encanto, no sabéis lo que le echo de menos. Todas las mañanas me levanto y abro la puerta con cuidado..., pero él ya no está. Y cuando llego a casa después del trabajo ya no viene a recibirme. Todavía tenía 7 años. Lo único que me consuela es pensar que lo cogimos de la protectora de animales, y que durante esos tres años habrá sido un gato feliz, corriendo detrás de los ratoncillos por el jardín. Le encantaba jugar con las espigas, yo cogía una y corría, y él me seguía por todo el jardín.

En fin, no puedo decir nada más. Para mí siempre será el mejor gato del mundo. Adoptaremos otro, pero sé que no será como él. Y siempre estará con nosotros.

Gordi, allá donde estés, te quiero mucho, mi niño.

16-10-2004