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Leo, mi snowshoe

MaryEu

Leo llegó a mí después de haber merodeado varios días por la calle. Tenía seis meses y nunca jamás vi unos ojos tan azules y profundos como aquellos. Luego, más adelante, me di cuenta de que no eran sus ojos solamente lo que llamaba la atención. ¡Jamás conocí a un gato así en la vida!

Leo es de la clase de gatos denominados "gato-perro" y hay que sacarle todas las noches de paseo por un jardín al lado del Ebro cerca de mi casa. Va con su correa, como es debido, y allí es feliz: trepa a los árboles, escarba en la tierra, persigue bichos, come hierbas y... se esconde cuando ve algún peligro potencial (perros u otros humanos). Cuando le llevas hacia casa te sigue sin rechistar y al llegar comienza sus acicalamientos. Come de todo y tiene que probar mis comidas para darles el visto bueno, aunque su menú principal es a base de Royal Canin... (muy a su pesar).

Ayer dejó de pasear, ayer murió. No tenía el año.

Sus ojos dejaron de mirarme con su vitalidad. Le veía retorcerse desde la ventana de un cuarto piso mientras mi pareja bajó corriendo a por él. Ingenua de mí... Pensé que de un momento a otro echaría a correr. Se cayó de la ventana, llamamos al veterinario corriendo... Mal pronóstico, nos dijo.

Leo se partió la columna vertebral. No puedo olvidar su cara ni sus ojos (los ojos de "mi Leo", "mi Leo guapo") postrado en la mesa metálica del veterinario, él mirándome y yo... teniendo que decidir su suerte.

Fue la última vez que le vi y no puedo soportar la idea de que esos ojos ya no me mirarán más, que ya no jugaremos por la casa a "pillar", ni al escondite, ni me hará masajes con las patitas antes de dormirse conmigo, ni... muchas cosas que hacían de Leo alguien especial. Le encantaban los viajes, era el primero que se metía en el transportín (pero si le llevabas en brazos mejor, si podía estar las 24 horas del día encima tuyo... ¡pues estaba!).

Ahora entro en casa y le busco... Ya nadie me recibe, ya nadie me despierta, nadie me da esos lametones de bienvenida... Ni muchos detalles de él que no acabaría de contar.

Jamas volveré a ver esos ojos. Adiós, mi Leo guapo. Nunca te olvidan: Marta, Eugenio y Valentina (tu hámster y amiga).

28-05-2006