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Leoncio se ha ido

Leoncio

Permitidme que me presente. Soy Leoncio, un gatazo rubio europeo. Ayer a las 6 de la mañana marché al otro mundo, asistido por mis papis humanos Rafa y Ana. Ellos están muy tristes y deprimidos, pero he de deciros que ahora ya no me duele la tripita como estos últimos días.

Y es que he estado enfermo desde el día 7 de septiembre, cuando Ana se dio cuenta de que yo no estaba tan activo y hambriento como es habitual en un gato grande y altivo como era yo. Han sido estos días un poco tristes para todos. Ana y Rafa lo han pasado mal y mis hermanitos Bowie y Teo me extrañan mucho, pero sé con total seguridad que todos ellos están muy agradecidos por haberme conocido, y que han sentido muchas de las más bellas y bonitas cosas del mundo gracias a mí.

Estos últimos días, mientras Ana y Rafa han estado cuidándome y llevándome a unos cuantos sitios extraños y malolientes con la esperanza de curarme, me he dado cuenta de que ellos no estaban hechos a la idea de mi partida, así que espero que esta carta les sirva para que se den cuenta de que a todos nos llegará la hora de dejar esta vida tal y como la conocemos, independientemente de la edad o el aspecto (este último comentario es debido, sin animo de presumir, a mi aspecto lustroso, mi rostro dulce, mi corpulencia y mi juventud, que a mis siete años todavía podría dar cuenta de una buena cena).

Mi enfermedad era grave y muy difícil de curar. Según dijeron padecía pancreatitis y lipidosis hepática, además de inflamación del intestino (EII) y ascitis abdominal. No me lo explico, pues mi soberbio cuerpazo parecía estar en perfecto estado. ¡Habrá sido por el horrible calor de este verano! Como dice Ana, ya verás la que nos espera como sigan cargándose el clima de la Tierra.

El bobo de Rafa piensa que tal vez me deprimí porque ellos se marcharon fuera unos días y no nos llevaron. ¡Será mentecato! No se le da muy bien entender mi comportamiento felino, debería saber que siempre que no nos faltara un buen montón de galletita, agua y unas cuantas caricias de algún buen cuidador humano nosotros estábamos tan contentos. Menos etología, Rafa, y más empatía.

Me gustaría contaros a todos las experiencias tan agradables que me llevo de este mundo, como cuando todos revueltos nos sentábamos a ver pelis en el sillón de casa y yo, como era natural dada mi posición de coordinador de la facción felina, ocupaba mi sitio preferido y dejaba que me acariciaran manos y pies humanos. O como cuando dejaba que mis humanos me sirvieran esas galletitas, que yo comía en gran cantidad para mostrarles mi gratitud, o también cuando me colocaba acurrucado con ellos en la cama calentándoles en las noches de invierno. Y sobre todo cuando mis humanos, en especial Ana, volvían de trabajar cansados y agobiados por la perra vida y yo salía a recibirlos a la puerta, saludándoles y maullando para que supieran que ya estaban en casa y podían relajarse y descansar. Me encanta dar amor y cariño y también recibirlo, a ver si sirve de ejemplo y entre todos, animales y humanos, mejoramos un poquito este mundo.

Me tendréis que perdonar que no os vaya a escribir a menudo pero está fatal el transporte entre mundos, aparte de que el escribir nunca me ha vuelto loco, y es que hay cosas mucho mejores como perseguir moscas, comer berberechos, calentar los cojines del sofá, acicalarme el pelito o dormitar bajo el sol del balcón.

A todos los que me han conocido les digo que ya saben que les quiero, y a los que no tuvieron el placer, ya hemos sido presentados. Si me veis en alguna ocasión no olvidéis darme un poquito de galletita y acariciarme, MIAU MIAU. Besitos de gato.

19-09-2003