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Un ejemplo de vida

Chita

Es un homenaje a Blacki mi gatito, que murió envenenado el día 3 de agosto. Lo escribo para darle las gracias por el tiempo que compartió con nosotros, en el cual tuvimos de todo, alegrías y tristezas.

Llegaste a nuestra vida un día muy especial, ya que era el día en que se cumplían los dos meses de la muerte de mi hermano: el 2 de junio del 2003.

Estábamos cenando y escuchamos un maullido en el garaje, y como Chita estaba con nosotros salimos a ver. Llovía mucho y ahí estabas muy asustado y todo mojado; eras una bolita de pelo negro lleno de lodo. Cómo llegaste nunca lo sabremos, el hecho es que ahí estabas con tan solo un mes o dos de vida.

Al día siguiente te llevé con la doctora para que te revisara y nos comentó que tenías la mandíbula rota y la punta de la cola también rota, y mucha desnutrición.

Pasó una semana y nadie te quería. Tratamos de que te fueras con alguien que te quisiera y te cuidara pero nadie quiso recibirte. Nos decían: "el gato negro es de mala suerte". Hoy puedo decir a todo pulmón que eso es mentira, ya que a nosotros solo nos diste buenos momentos, que con solo recordarlos se me dibuja una sonrisa y se borra la tristeza e impotencia que estoy viviendo por tu partida.

Entonces decidimos que te quedarías con nosotros y de inmediato a darte medicinas, caricias y todo lo te merecías.

Tu principal juego era tratar de agarrar a los peces de la pecera; te podías pasar horas brincando y tratando de pescar. Eras "mi gatito pescador".

Un día, cuando tenías apenas cuatro meses, te encontramos en el patio y llorabas mucho y levantabas la patita. Cuando me acerqué vi que la tenías muy hinchada y de inmediato te llevé con la vete, quien me dijo que te había picado un alacrán y que tenías que quedarte en observación cuatro horas para ver si lograbas salir adelante.

Fueron las cuatro horas más largas. Cuando se cumplió el tiempo fuimos a verte y nos dieron la magnífica noticia de que ya estabas fuera de peligro.

A los seis meses te esterilizó la doctora y gracias a Dios todo salió muy bien. Cuando tenias nueve brincaste de una barda muy alta y se te rompió una falange de la pata delantera, pero también de este problema saliste muy bien.

Blacki, con cada problema o dificultad que tenías nos demostrabas tu fortaleza, tus ganas de vivir y sobre todo tu alegría de vivir. Pero el día 3 de agosto de 2004 llegó una mano asesina, un ser humano sin corazón, que tuvo la sangre fría de envenenarte y cortar así de tajo tu vida.

Gracias, Blacki, por haber existido y por habernos adoptado como tu familia. Siempre estarás en nuestro corazón. Te has convertido en nuestro angelito negro.

Gracias por enseñarnos a ver la vida a través de tus ojos; eras un ejemplo claro de vida, ya que siempre lograste brincar todos los obstáculos que tuviste. Siempre te voy a querer y a recordar, mi chiquito lindo. ¿Por qué te fuiste?

07-08-2004