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Para Harley, el descastado

Avalon

Cuando murió mi Kemon me sentí fatal, y la mitad de ese sentimiento que tenía era por la tristeza de mi novio. Así que un día me dediqué a recorrer Avilés en busca de un gato negro. No encontré ninguno, pero te encontré a ti, Harley, un gatín negro por fuera y blanco por dentro.

Estabas en una clínica y pagué la vacuna, que era la condición para llevarte a casa. Pero no fue un buen momento. Mi novio no te podía perdonar que no fueras Pokemon, y yo estaba preocupada por Aisea, que parecía que estaba enfadado conmigo.

Y así creciste, dejado de lado por todos. Te hiciste grande, fuerte y muy arisco. No confiabas en nadie, y pasabas de tus hermanos.

Entonces llegó Moussaka. Tan chiquitín, tan tontito. Y demostraste que no eras tan arisco, que en el fondo tienes un corazón de oro.

Ahora ya confías algo más en nosotros. Y han pasado más cachorrines por casa para que los cuides. Sé que contigo van a estar casi mejor cuidados que conmigo. Ya vienes a por tus dosis de mimos. Y a veces hasta te subes a un regazo a dormir, o te acurrucas junto a mí en la cama.

Eres mi cachas Harley y te doy las gracias por ayudarme a cuidar de Freaky y Gollum, y de Cacharro, y sobre todo de Moussaka, que es como es (encantador) gracias en parte a ti.

Un beso. Te quiere, Mami.

16-08-2003