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Pelayo y Ágata

Eli

Quiso el destino, justo dos días antes de morir Lady, ponerme en los brazos a otro gatito, de unos ocho meses de edad, al que hemos llamado Pelayo. Resulta que Pelayo estaba en medio de la carretera y unos campistas que habían pasado el fin de semana allí casi lo atropellan, pero le vieron a tiempo y bajaron a cogerle.

PelayoÉl se dejó coger y le subieron al camping por si podía quedarse allí (en el camping no son nada amigos de los gatos). Dio la casualidad de que en ese momento estaba yo en recepción, cosa que no es nada usual, pero me tocaba pagar la cuota y por ese motivo estaba justo en ese momento en ese sitio. Y claro, lo cogí en mis brazos y supe que ese gatito iba destinado a vivir con nosotros. Por entonces Lady estaba muy malita ya.

Le llevé a la casa y le di de comer. ¡Pobrecito, qué hambre tenía! No se cansaba de comer y comer. Le estuvimos acariciando hasta la noche y él dejándose. Le encanta estar en brazos y es suaaave suave. Como desconocíamos su procedencia y su estado de salud, no quisimos dejarlo esa noche dentro de la casa por si era positivo en inmuno o leucemia y le pusimos una cuevita calentita para que pudiera dormir fuera.

Durmió a pierna suelta toda la noche, porque por la mañana seguía en el mismo sitio y estaba calentito. Hasta el lunes no pudimos llevarlo al veterinario del pueblo. Tras los oportunos análisis y revisión dio negativo a las pruebas, y como ya le habíamos puesto el sábado una pipeta para desparasitarle le dejamos estar en casa todo el tiempo. La noche del domingo al lunes hicimos trampa y le dejamos dormir dentro de la casa, en una pequeña habitación. Por desgracia al día siguiente fue cuando tuvimos que recoger rápidamente todo y volver a Madrid para dejar ingresada a Lady porque ya estaba muy malita, y desgraciadamente murió al rato de ingresarla.

Pienso que las cosas pasan por algo y Pelayo ha sido un regalo, nos ha venido como llovido del cielo. Es como un peluche, se deja coger, mimar, asear y hacer de todo. Es muy comilón y muy juguetón, cosa que a Mimosa le viene muy bien porque ya llevaba tiempo sin poder jugar con su querida Lady. Es un rubito atigrado, pero con calcetines blancos y babero y bikini blanco, con una carita preciosa.

¡Quién nos iba a decir el viernes, cuando salimos de casa con Mimosa y Lady, que íbamos a volver a Madrid con Mimosa y otro gatito y que Lady ya no iba a volver!

No hay dos sin tres: Ágata

ÁgataComo no hay dos sin tres, al ver a Lady tan mala y sin ganas de jugar, pero siempre pensando que iba a superar la enfermedad y se pondría bien, decidimos adoptar a otra gatita para ver si se alegraba con su presencia y la ayudaba a recuperarse y de paso Mimosa podría jugar con alguien.

Así que tenemos reservada a una linda gatita tricolor de tres meses, a la que llamaremos Ágata y que nos traeremos en cuanto Pelayo y Mimosa hayan congeniado totalmente. Ya estoy deseando tenerla en casa, estoy segura de que harán un buen trío.

12-11-2011