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Romy

María_quillo

Romy, la primera gatita de mi vida. Una gatita con ALMA.- Para empezarnos a conocer, contaré la relación que he tenido con estos pequeños felinos a lo largo de mi vida. Será un conjunto de historias: Romy / Coco / Quillo.

Era yo una adolescente cuando me regalaron mi primer gatito. Romy era sevillana (yo vivía en un piso en Madrid)y me la dieron siendo un bebecito. Romy cabía en mi mano. Era una gatita europea blanca y gris. La llevé a casa a convivir con el resto de mi famila (éramos 5 hermanos más mi abuela y padres).

Le di leche con un biberón de una muñeca y Romy fue creciendo. Es la gatita que con más cariño y... ¡ojo!, AGRADECIMIENTO hacia ella que recuerdo. Le agradezco todos los ratos en que me hacía compañía cuando estaba triste. No he visto nada igual, un gato con tal... EMPATÍA. En aquella época viví momentos personales de gran tensión y tristeza y Romy era capaz de distinguir los momentos críticos, dejar de perseguir moscas para venir a mi cama, donde yo me escondía, y acompañarme ronroneando y acurrucándose conmigo. Cuando yo estaba mejor, reiniciaba sus juegos, pero no antes. Recuerdo la compañía que me hacía cuando estudiaba, al lado de mi silla, sobre mi mesa, en las estanterías de la habitación...

Un día me fui de casa a vivir a un piso compartido y me traje a Romy conmigo. nunca había salido del piso de mis padres. Nada más llegar al piso, Romy se escondió y se puso a... LLORAR. ¿Habeis visto a algún gato llorar? A ella le resbalaban lagrimones de los ojos y yo pensaba que ese gato tenía alma, aunque no crea en esas cosas, pero, cómo definirlo, era tan especial...

Romy se acostumbró al nuevo piso, a mi nueva habitación y la vida siguió normal. ¡Cuánto endulzó mi vida en aquellos difíciles momentos! Un día por la mañana la noté extraña, tenía la carita un poco hinchada. ¿Y eso? La cosa empeoró y la hinchazón creció vertiginosamente, se puso a respirar muy rápido... La llevamos inmediatamente al veterinario pero dejó de respirar antes de la sobremesa. Supongo que no es necesario explicar mi tristeza. Yo entonces era una cría y no sabía estas cosas de Sanidad, pero decidí con un amigo enterrarla en un sitio bonito, incluso bucólico del Parque del Retiro de Madrid. Y allí la dejamos descansar.

Romy me dejó un vacío que no pude después llenar. Romy había sido tan especial, habíamos vivido tanto juntas... Remover en estos recuerdos me duele.

24-05-2002