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I. El blog

Eva Zubieta

Es todo muy raro... Mira yo, que vivo con dos marcianas altísimas con tentáculos que están todo el rato moviéndolos. Ya me he acostumbrado porque soy un tío muy open minded y porque nos reímos mucho juntos, pero es que no tienen ni pelaje, están como crudas. Claro que para chuparlas y morderlas es mejor, saben saladito.

Una me ha dicho que si yo me quiero comunicar y le he dicho: "Claro, pues no lo estás viendo siempre", y me ha propuesto hacer un blog.

Me ha dicho que me traduce, que me completa y que es mi deber gatuno dar a conocer la exquisita personalidad de los de mi especie, la riqueza de matices de nuestro carácter, de nuestra afectividad y nuestra compleja vida interior y filosofía vital, para que el mundo no crea que el mascoto ideal es siempre un chucho... Esos seres brutales, ruidosos y babosos de los que he visto pocos, y menos que quiero ver...

En fin, con todo esto me ha terminado por tocar la fibra, la marciana esta, que es que se lo sabe hacer ¿eh?, y no he tenido más remedio que transigir... Así que desde aquí os lanzo una suave y al mismo tiempo penetrante mirada, dejo caer después los párpados sobre mis enormes ojos verdes y rasgados y me siento cuidadosamente recogiendo la cola –que por cierto nunca es totalmente mía, porque tiene vida propia y me delata cuando estoy nervioso– para empezar a contar... despacio.

Porque todo tiene su tiempo, ¿sabes? Todo ha de ser hecho en el momento, no antes ni después. Todo es un rito y un baile. El día tiene sus momentos. La caza los suyos. Cuando cazas, tienes que ser muy paciente. Te diré lo que tienes que hacer para cazar: tienes que ver, elegir, acechar esperando sin mover un músculo el tiempo que haga falta y... utilizar tu centímetro cúbico de suerte sin vacilar. Saber que cada presa es única. Cada momento, irrepetible. Cada captura, la emoción suprema, y cada caza fallada, un entrenamiento para la siguiente ocasión, una oportunidad de perfeccionamiento...

Yo vivo así porque así eran mis padres, mis abuelos, y miles y miles de gatos antes que yo; no necesito aprender a ser así, pero tú quizá hayas olvidado atrapar todo lo que puede ser cazado en la vida, quizá estés cómodamente instalado pensando que la caza va a venir a comerte en la mano... y no es así. Pon en tensión los músculos y el cerebro y retoma la actitud del cazador. Elije tus presas y siéntete vivo... Y recuerda que cada pieza no capturada es una ocasión de mejorar..., no un fracaso.

Espero haberte hecho recordar. La próxima vez que hable contigo te contaré en qué consiste mi trabajo; sí, has oído bien, las marcianitas me dan mucho quehacer y no sé que harían sin mí... Aunque no concibo estar lejos de ellas.

Encantado de conocerte, por cierto. Estaba tan emocionado enseñándote a cazar que olvidé presentarme, discúlpame. Me llamo Rita y soy gato. Si, Rita con A y gato con O porque ellas estaban convencidas de que yo también era "ella", y resultó que el veterinario dijo: "Qué bonito gato, con O", y ellas dijeron "ooooh", y me quedé con Rita... Pero sin problemas de identidad ¿eh? La transexualidad no ha afectado a mi autoestima.

Te mando un cariñoso topecito de cabeza en las piernas... ¡Hasta pronto!

19-01-2009